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La historia del Quidditch
En el siglo XI sobre el pantano de Queerditch (Pozo raro) se
practicaba un juego, volando sobre las escobas y tratando clavar la pelota (un vejiga de
animal inflada) en árboles que estaban en los extremos del pantano. De esta manera se
marcaba un gol.
La primera pelota que se usó entonces era de cuero, como es la quaffle moderna. Luego el
juego se hizo más interesante. Las antiguas bludgers no eran sino rocas pesadas que
volaban a toda velocidad cerca de los "arcos".
Un siglo más tarde el juego ya era bastante popular en toda Gran Bretaña y los supuestos
arcos eran ahora barriles sobre pilares. Pero todavía faltaba un elemento crucial dentro
del juego: la snitch dorada. Ésta fue recién introducida a mitad del siglo XIII y
sucedió de una forma muy curiosa.
La "Snidget dorada" es un ave muy pequeña, del tamaño de una nuez, muy ágil
que vuela a gran velocidad. Es también muy famosa por su talento en lo que respecta a
evitar predadores. Hoy en día es una especie protegida. Pero en ese entonces, en el siglo
XII muchos hechizeros y brujas disfrutaban de su caza, y aquel que lograba atraparla
gozaba de gran reputación
Llegó el momento en que la caza de snidgets y el quidditch se
cruzaron cuándo se soltó un ave durante un partido, con la consigna de cazarla y ganarse
un premio en dinero.
A pesar de la oposición de muchos que pensaban que esto era una crueldad se continuó con
tal práctica por mucho tiempo. Pero el peligro de extinción del ave hizo que se
inventara una pelota dorada con todas las características del pájaro y con la ventaja
que se mueve solo dentro del campo de juego.
Así nació el quidditch moderno.
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