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Crítica de Yahoo!: Crítica de Yahoo!: Para todos aquellos amantes de la saga literaria de Harry Potter les será fácil acordar que Harry Potter y la cámara de los secretos es sin duda el libro más difícil ya que es el puente entre La piedra filosofal, de carácter más descriptivo, donde los elementos mágicos se suceden y El prisionero de Azkaban, un libro de aventuras mucho más maduro desde un punto de vista narrativo. La papeleta que se le presentaba a Chris Columbus era difícil, aunque lo ha superado de forma notable, ya que ha sabido encontrar el equilibrio y consigue una entretenida historia que mantiene a pequeños y mayores pegados en las butacas durante casi tres horas. La cámara de los secretos es una película de miendo, donde aparecen nuevos villanos que guardan relación por lo que llegará en próximas entregas. También los niños han evolucionado y se les ve más maduros, en ese sentido haber encadenado los dos rodajes es algo que ha favorecido a la película, ya que se nota que los niños están mucho más compenetrados. La cámara de los secretos cuenta también con el magnífico reparto de la primera y las nuevas incorporaciones sólo tienen un calificativo: soberbias. Kenneth Branagh es el mejor Gilderoy Lockhart que se puede pensar tras haber visto la película y Jason Isaacs está perfecto en el detestable papel de Lucius Malfoy. Sólo se echa de menos presencia de McGonagall, Dumbledore o Harrid, pero la película dura casi tres horas y el universo de Rowling es demasiado complejo para retratarlo en una sola película. Más y mejor Los incondicionales de Harry Potter están de enhorabuena. Los que le dispensaron una tibia acogida al primer capítulo de la serie entre los que me toca incluirme, también. "Harry Potter y la cámara secreta" no sólo viene a confirmar que a veces las segundas partes exceden en calidad a las primeras, sino que además des-peja todas las posibles dudas sobre las razones de este fenómeno y el porqué de su oportuna adaptación al cine: confluyen en la obra de J. K. Rowling un imaginario tan poderoso en términos visuales y un planteamiento tan cinematográfico del relato, que casi parecía inexcusable no trasladarla fotograma a fotograma. La secuela del joven aprendiz de mago no sólo es mucho más divertida que su antecesora, sino que también resulta mucho más oscura y escalofriante, beneficiándose con altas dosis de suspense y terror. Estos componentes probablemente complace-rán en mayor medida al sector adulto del público, a quienes La pie-dra filosofal se les podía antojar demasiado blanda e infantil, y que ahora tendrán la oportunidad de sumergirse en una trama superior en complejidad y atractivo. Esta segunda entrega también gana en fantasía y capacidad para generar sorpresa: situaciones, anécdotas y personajes ocurrentes, cuya gracia despierta la curiosidad y mantiene la sonrisa del beneplácito. Si la primera parte era una mera introducción al mundo mágico de Hogwarts, en la que se iba presen-tando a los distintos personajes, La cámara secreta ya no necesita entretenerse en estos menesteres, y propone una intriga a resolver alre-dedor de la cual gira el argumento de la película y, en consecuencia, todos los actos de sus protagonistas estarán encaminados hacia este objetivo: una fuerza maligna escondida en la escuela que se erige como una seria amenaza para su futuro, y que los tres niños debe-rán desmantelar y vencer. Este eje central, aun siguiendo una es-tructura clásica, permite vertebrar una narración compacta en la que los distintos focos del relato se fusionan eficientemente. El guión se enriquece en todos los sentidos, gracias, en buena parte, a que la novela original se adivina una estupenda fuente. Las apor-taciones de este segundo episodio podrían resumirse en una única sentencia: más y mejor. Aventuras más emocionantes con un ele-vado número de secuencias de acción, mayor humor y más elabo-rado que juega en distintos niveles, unas claves para suscitar mis-terio más efectivas, y unos protagonistas que van cobrando cada vez más dimensión y conquistan mayor simpatía. La película tiene la virtud de atrapar nuestra atención ape-nas transcurridos unos minutos de su inicio, con la aparición del duende doméstico Dobby en la habitación de Harry Potter, pero además va creciendo en interés a medida que avanza, viendo cumplidas las expectativas más positivas. Si bien en algunos pun-tos puede parecer que rebaje su ritmo, se debe más a la energía de algunos pasajes, tras los cuales se toma una breve tregua antes de proseguir, que al estancamiento de otros. Hay muchos elementos que merece-ría la pena destacar de este entreteni-do film. Por un lado, el trabajo tras la cámara de Chris Columbus, que ha conseguido insuflar en las imá-genes mayores cotas de intensi-dad y dinamismo. Algunos momen-tos se suceden de forma trepidante, como el que tiene lugar durante el partido de quidditch, en donde uno llega a apartar mecánicamente la cabeza cuando ve venir la pesada bola de metal en su dirección o teme darse de bruces contra una de las vigas de madera que de-be sortear Harry Potter. Otras escenas gozan de una gran plastici-dad y belleza, como si nos encontráramos ante ilustraciones en movimiento surgidas de un libro de cuentos. Es el caso del coche volador planeando sobre un verde paisaje montañoso y todo cuanto se desencadena después. En segundo lugar, la notable mejoría que experimenta la pro-ducción en el campo de los efectos visuales, en ocasiones deslumbrantes. Los personajes generados por ordenador adquie-ren un aspecto más logrado y se ven perfectamente integrados en la acción. En este sentido, una de las escenas más brillantes del film se produce en el Bosque Prohibido, cuando Harry y su amigo Ron Weasley tienen un inesperado y pavoroso encuentro con un grupo de bichos peludos, que ya se encargarán ustedes mismos de descubrir. Hogwarts se convierte aquí en un lugar tenebroso e insegu-ro, entre cuyas paredes se oculta un peligro al acecho. Por primera vez ese titánico escenario gótico de piedra, habitaciones secretas, pasillos laberínticos y escaleras escherianas, cobra todo su esplendor. El clima sombrío e inhóspito que se crea es muy pro-picio y la fotografía es de gran ayuda en esta labor. Se hace obligado hablar de los nue-vos rostros que exhibe la película. La profesora Sprout (interpretada por Mi-riam Margolyes) tal vez sea la me-nos relevante para el curso de la his-toria, pero su clase en el invernadero, en la que enseña a sus alumnos có-mo deben trasplantar mandrágoras, es realmente cómica. Conocemos también al perverso y sibilino Lucius Malfoy (Jason Isaacs), padre del repelente y oxigenado Draco, el eterno rival de Potter, quien, al igual que su hijo, persigue crípticos intereses. Mención especial para Kenneth Branagh como Gilde-roy Lockhart, todo un personaje. El actor y director inglés está so-berbio en la piel de este hilarante profesor, para mí la más jocosa y memorable de las composiciones del film. Se trata de un hombre vanidoso y lleno de pretensiones, tras cuya petulante y amanerada fachada se agazapa un auténtico cobarde sin escrúpulos. Entre los veteranos en la saga, Richard Harris (una aparición im-presionante tras su reciente fallecimiento que ha levantado caluro-sos aplausos en la sala) y Maggie Smith puntúan, si es posible, todavía más alto que en su anterior intervención, con unas interpre-taciones que procuran un grato calado humano, y que son muestra de su ilimitada profesionalidad. Mi figura de ficción preferida conti-núa siendo el tétrico y ambivalente profesor Severus Snape, en ma-nos de un solvente Alan Rickman. Los más jóvenes, como Daniel Radcliffe (Potter) y Rupert Grint (el pelirrojo Ron) a los que si-gue aventajando en desparpajo Emma Watson en su papel de la sabelotodo Hermione, han ido cogiendo confianza y desenvoltura, y aunque sus voluntariosas actuaciones todavía manifiestan reac-ciones poco espontáneas, su progreso es notorio. En definitiva, "Harry Potter y la cá-mara secreta" garantiza 160 minu-tos de pleno disfrute a lo largo de los que rinde como una excelente diversión sin cosechar apenas re-proches. Espero con ganas su pró-xima continuación. Me pregunto, sin embargo, si los niños de menor edad llegarán a captarla en todo su signifi-cado, si esta evolución hacia rincones más lúgubres y sanguino-lentos no les dejará un tanto al margen, o incluso si llegarán a te-ner pesadillas por la noche (¿los padres deberán poner plásticos bajo las sábanas para proteger el colchón de súbitas fugas?)... Calificación: 9 / 10 |