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Magia sólo para chicos Después de cientos de años de fun-cionamiento, la escuela Hogwarts de aprendices de mago corre serio riesgo de dejar de existir. Una cámara secre-ta ubicada en el interior del edificio esconde un mal secreto que acaba de despertar, luego de mucho tiempo dormido, y amenaza con la destruc-ción del espíritu del tradicional esta-blecimiento. La petrificación de los cuerpos de varios alumnos es el signo más preocupante, el enigma irresuelto. Como no hay culpa-bles a la vista, la mayoría de las miradas apuntan nada menos que al famoso Harry Potter, quien surge como posible responsible de los hechos debido a su siempre cercana presencia en las escenas de los hechos. En realidad, un complot perverso ha dejado al joven héroe en el centro de todas las sospechas, y él, junto a sus com-pinches de siempre, el pelirrojo Ron y la inteligente Hermione, ten-drá que arreglárselas como pueda para salvar la existencia de la escuela y, al mismo tiempo, despejar todas las acusaciones en su contra. Con algunos personajes nuevos, no demasiado pintorescos, como esa es-pecie de esclavo gnomo con poderes mágicos llamado Dobby, la infraes-tructura presupuestaria de siempre (aunque algo menor que en la primera película de la saga), el mismo des-pliegue visual, y la abundante presen-cia de arenas de todo tipo y tamaño, serpientes, basiliscos y babosas para invocar a cierta sensación de espanto casi táctil, ha llegado "Harry Potter y la cámara secreta", la esperada segunda version cinema-tográfica de las aventuras del ídolo infantil del nuevo milenio, adap-tada de la exitosísima serie de novellas de la escritora inglesa J.K. Rowling. En esta occasion, el director Chris Columbus, tambíen realizador de la cinta anterior, pero ya sin el plus de tener que jus-tificar la adaptación del libro con presentaciones y explicaciones in-troductorias para quienes no lo leyeron, liberado de esa tarea, pro-pone un film centrado en la acción incesante y los continuos momentos de horror protagonizados principalmente por algunas de las especies animales antes mencionados. Harry Potter es una película exclu-sivamente dirigida a los niños. Sin duda, ellos responderán instintivamen-te a los recursos escogidos para cap-turar su atención. Vibrarán al compás de los trucos de la varita de su ídolo, gritarán aterrados frente a alguna apa-rición monstruosa imprevista, se es-pantarán con los ataques de las are-nas gigantes o del voraz basilisco de ojos verdes, o se reirán con la torpeza y cobardía de Ron. Por eso, a la hora del análisis, es ne-cesario aclarar que la cinta de Columbus es eficaz, cumple sobra-damente el objetivo de entretener a su target, los millones de niños del mundo que esperan ansiosos su llegada a la pantalla grande. Sin embargo, no puede dejar de percibirse la sensación de que se podría haber concebido un producto superior, algo más ambicioso y audaz, quizás un poco menos largo (la película dura casi tres ho-ras) y dotado de mayor continuidad narrativa. El director escoge trabajar la cámara en pos de intensificar casi al máximo los ritmos y la dinámica dle film, combinando planos largos con giros bruscos y cerrados, siguiendo siempre de cerca los movimientos y los gestos de los protagonistas, pero resigna a cambio de la aparición desenfrenada de situaciones la posibilidad de imbricarle a las imagines atmósferas y climas capaces de co-nectar al público por más que se trate de uno compuesto esen-cialmente por niños de manera más profunda. Que los únicos destinatarios de la película sean, evidentemente, los más chicos no es argumento que sirva pa-ra avalar la inexistencia de historias paralelas, que trasciendan aquello que se ve, que pueda ser leída tanto por los chicos como al menos por sus padres o adultos que decidan verla. "Harry Potter y la cámara secreta" se detiene ahí, sólo con lo que muestra. Está claro que en ese sentido no defrauda, ofrece lo que prome-te, entretenimiento de principio a fin. Sin embargo, con algo más de astucia y decision en la adaptación del libro la histo-ria se podría haber completado, y el mundo que retrata, en-riquecido. En definitiva, se podía haber dejado más que algunos fragmentos divertidos y bien logrados que permanecerán más o me-nos tiempo pero finalmente terminarán disolviéndose entre los re-cuerdos. La idea, al parecer, no era llegar más lejos, y no se llegó. Por eso, como conclusion final, a la varita mágica de Harry le faltó un complemento esencial, ése que sólo puede brindar la magia del cine. |